Hoy no es mi día, en realidad, esta semana en general, últimamente, cada cosa que hago, a todos les parece mal, e intento no llorar, pero no puedo evitarlo, me gustaría ser fuerte, como intento aparentar, pero enseguida me derrumbo. Soy una llorona, eso es lo que todos piensan de mi, y en realidad, me afecta, es por eso que me cuesta abrirme con la gente, es por eso que soy tímida y, es por eso, por lo que lloro, cada noche, de cada uno de los días de mi vida. El que lea esto pensara que solo soy otra estúpida intentando dar pena, que solo escribo esto para que me digan cosas que me hagan sentir mejor. No es cierto. No es eso lo que necesito. Solo necesito un poco de compresión en algún momento. Necesito descargar todo lo que no he descargado llorando. Solo un poco de calor en medio del frío. Un poco de sol en medio de una tormenta. Una sonrisa en medio de todas estas caras serias, intimidantes. Una chispa, solo eso una pequeña chispa de luz, algo a lo que aferrarme, pues cada día me derrumbo más, y no quiero acabar siendo una ruina olvidada. No soy ni la mitad de lo que una vez fui, pues cada palabra es una piedra, cada frase un volcán en erupción, que quema mis alegrías para dejar paso a las lágrimas, que se aferran a mi piel, como si fuese un bote salvavidas en un mar.
No necesito más ayuda que mis pensamientos. Tampoco necesito que se me diga todo lo bueno que tengo, si no se lo malo de mi nunca llegaré a nada. Pero tampoco necesito unas duras palabras. Todo el mundo dice que nada le afecta, se que eso es parte de una coraza protectora, que, al fin y al cabo, solo empeora la situación, hoy me desharé de esa coraza y, con ella, también se irá la angustia, y mi deposito de lágrimas, pues todo lo inservible lo alberga esa coraza, la coraza que, ya desgasta y rota, me ha acompañado toda mi vida, cada noche, de cada uno de los días de mi vida, pues ni esta semana, ni este día han sido buenos para mi, pero lo serán cada noche, de cada un solo día de mi vida. Hoy seré una persona nueva. Una persona a la que el mañana le sorprenderá con buenos y malos acontecimientos. Es cierto que lo que no te mata, te hace más fuerte, pero, si sucede cada día, si puede llegar a matarte, por miedo o desesperación, incluso cansancio, pues eso que no te mata en el momento, lo hace poco a poco y, un día, sin darte cuenta, solo serás un despojo, una colilla en un cenicero, y ya nada podrá ayudarte. Descarga ahora tu almacén de lágrimas, y quítate tu coraza ya desgastada y rota, de todas esas noches en vela, llorando, por cada palabra transformada en piedra, cada frase transformada en un volcán en erupción. Mi autoestima, un terreno ya yermo, florecerá hoy, sonriente, de cara a un mejor futuro, con más alegrías que tristezas.
Un abrazo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario